viernes, 8 de agosto de 2008

Dear my Love,

Ya bastante con qe te pienso todo el dia, como para qe encima me aceches en mis sueños. Sueño con qe te dejo ir, sueño con qe me das la espalda, pero en realidad, mientras estoy despierta, lo unico qe me atormenta es la maldita esperanza de qe todo vuelva a ser como antes. Llamame egoista, pero definitivamente no soy feliz sin vos; llamame depresiva, pero mi vida no es nada sin vos; llamame autista, pero no qiero ver a nadie mas qe a vos; llamame como qieras... Pero como te dije ese dia, "no puedo vivir sin vos", y me niego a hacerlo.

Cada pelicula, cada calle, cada cancion, cada foto, cada sonido, cada gesto, todo me hace pensar en vos, y qisiera decir qe estoy harta, pero tengo alma masoqista, y me encanta sufrir, pero no disfruto el hecho de tener la esperanza de qe algun dia me veas como una conocida, o lo qe sea. Si no puedo tenerte como qiero, daria cualqier cosa, daria todo lo qe tengo, todo lo qe soy, por poder hablarte por lo menos, y saber de vos. Ojala algun dia me abras las puertas de nuevo.



"Me gusta la piedra con la qe me tropiezo"
Vaya piedra.


El olvido recordó, y la oscuridad se iluminó, la risa rompió a llorar.
Una piedra enamoró a una virgen que dejó caer su desnudez.
Se empieza el ritual, (so) cuerpos a mediana luz (do) beben de otras bocas, (mía) y se excitan. Lamen la lujuria (so) que lubrica su piel, (do) y hasta las estrella (mía) se masturban al ver. Déjate enamorar, ven y únete, desnuda tu pudor, ven y entrégate al placer. Déjate enamorar, sedúceme, por la depravación, déjate acariciar. El frío se arropó, y un árbol ha echado a correr, la cruz está al revés. El vicio es la virtud, la castidad es bisexual, la decadencia está a estrenar. Es la misa al revés, (so) se consagra lo inmoral, (do) es el aquelarre del pecado, (mía) cuerpos entregados (so) en lasciva comunión, (do) santa bacanal en el altar (mía).
Muéstrame tu cuello y deja que mis colmillos rompan la piel que impide que tu sangre sea para mí, y tu vida será eterna, morirás cada mañana y renacerás al anochecer. Oh Señor de las mentiras, mendigo de otras vidas, duque del vicio, príncipe del sexo y del dolor... La lascivia que en mí entre, me corrompa y me reviente el alma en trozos de placer.
El pentáculo es mi cama, permite que te laman, y no sabrás si te acarician un hombre o mujer. Violaremos tu inocencia, orgasmos y decadencia, alguien se excita en una cruz, y la brisa de la muerte pudrirá lo que es decente, ven y déjate sodomizar.

Sedúceme, Príncipe de la Dulce Pena


Mi vida, mi muerte.-

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